El suelo pélvico masculino
también se entrena.
Incontinencia tras cirugía de próstata, dolor pélvico, dificultades al ir al baño, cambios en la función sexual. En Córporal, los hombres también tienen unidad.
Cómo entendemos la salud pélvica masculina
Las alteraciones urinarias en el hombre pueden aparecer en cualquier etapa de la vida, aunque son más frecuentes con el paso de los años. En muchas ocasiones se atribuyen exclusivamente a la próstata, pero el funcionamiento del sistema urinario depende también de la vejiga, la uretra, la musculatura del suelo pélvico, el abdomen, la respiración y el sistema nervioso.
Realizamos una revisión funcional para comprender qué factores están influyendo en cada caso. Esto nos permite identificar qué alteraciones pueden beneficiarse de un proceso de rehabilitación y cuándo es necesario trabajar de forma coordinada con el urólogo u otros especialistas.
Qué abarca el área
Las mismas herramientas clínicas que en el resto de la unidad — ecografía funcional, biofeedback, manometría anorrectal — aplicadas a la anatomía y a los problemas masculinos. Las líneas que llevan «Saber más» tienen dentro el detalle de cada alteración.
Salud sexual
Dolor en la erección o la eyaculación, dolor perineal tras las relaciones y disfunciones en las que el suelo pélvico juega un papel. Coordinado con urología cuando hace falta.
Dolor pélvico crónico
Dolor perineal, testicular o al sentarse, mantenido más de 3 meses. Abordaje de la musculatura, el sistema nervioso y los hábitos que lo perpetúan.
Entre el primer síntoma y la primera consulta pasan años, no semanas. Y casi nunca es por falta de solución: es por silencio.
Por eso hemos puesto en marcha el Barómetro Córporal de la Salud Pélvica: para poner números a ese silencio. Es anónimo, para hombres y mujeres. Participar en el estudio · solo te llevará 5 minutos →Horarios y tarifas
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Cómo es la primera visitaSalud urinaria
Las alteraciones urinarias en el hombre suelen atribuirse solo a la próstata, pero el sistema urinario depende también de la vejiga, la uretra, el suelo pélvico, el abdomen, la respiración y el sistema nervioso. No están compartimentadas: un mismo hombre puede presentar a la vez urgencia, pérdidas y dificultad para vaciar.
Salud prostática
Durante mucho tiempo se ha hablado poco de cómo cuidar la salud pélvica y prostática. Conocerse, prestar atención a los cambios y entender cómo funciona el propio cuerpo también forma parte del cuidado de la salud.
Rehabilitación postprostatectomía
Una prostatectomía puede realizarse por una hiperplasia benigna o como parte del tratamiento de un cáncer de próstata. En ambos casos pueden aparecer después cambios en la función urinaria y en la función sexual. El programa empieza siempre con una revisión funcional individualizada y, cuando es necesario, se coordina con urología y oncología.
Las tres fases del programa
- Antes de la cirugía: prehabilitación del suelo pélvico para llegar con la musculatura entrenada y una valoración funcional de referencia.
- Tras la retirada de sonda: reeducación temprana de la continencia, en cuanto tu urólogo lo autorice.
- Fase de consolidación: fuerza, resistencia y vuelta a tu vida y a tu deporte, con informe de evolución para tu urólogo.
Incontinencia urinaria de urgencia
Así lo siento, así lo vivo
Estas situaciones pueden generar inseguridad y hacer que muchas personas modifiquen sus hábitos, limiten su vida social o condicionen su actividad laboral y deportiva.
¿Qué me está pasando?
La incontinencia urinaria de urgencia consiste en la pérdida involuntaria de orina acompañada o precedida de una necesidad intensa y difícil de controlar de orinar.
En estos casos, el sistema urinario envía la señal de vaciado antes de que la persona pueda llegar al baño o decidir el momento adecuado para hacerlo.
La cantidad de orina que se pierde y la frecuencia con la que ocurre pueden variar de un hombre a otro.
¿Por qué me ocurre?
La continencia urinaria depende del equilibrio entre la vejiga, la uretra, la musculatura del suelo pélvico, la pared abdominal y el sistema nervioso.
Cuando alguno de estos mecanismos se altera, puede aparecer una necesidad urgente de orinar difícil de controlar.
Entre los factores que pueden contribuir se encuentran:
- aumento de la sensibilidad de la vejiga
- cambios en la regulación del sistema nervioso
- alteraciones en la coordinación entre la vejiga y el suelo pélvico
- hábitos miccionales adquiridos a lo largo del tiempo
- enfermedades neurológicas
- irritación del sistema urinario
- algunas enfermedades prostáticas o tratamientos sobre la próstata, que desarrollaremos específicamente en el apartado de Salud Prostática
- otros factores que pueden influir en el funcionamiento del sistema urinario
Cada hombre presenta una combinación diferente de factores. Por eso es importante comprender qué mecanismos están implicados antes de iniciar un proceso de rehabilitación.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema urinario y qué factores están favoreciendo la aparición de la urgencia urinaria.
Durante la revisión realizamos una valoración funcional individualizada. Analizamos los hábitos miccionales, la frecuencia con la que orinas, la coordinación entre la respiración, la pared abdominal y el suelo pélvico, la capacidad de control del deseo miccional y cualquier otro factor que pueda estar relacionado con los síntomas.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional para complementar la exploración clínica y obtener información objetiva sobre el comportamiento del sistema urinario durante la valoración.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema urinario
- entrenamiento para mejorar el control del deseo urgente de orinar
- reeducación de los hábitos miccionales
- ejercicio terapéutico individualizado
- entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico cuando está indicado
- mejora de la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- neuromodulación cuando existe una indicación clínica
- coordinación con el urólogo u otros especialistas cuando el abordaje multidisciplinar lo requiere
Cada proceso de rehabilitación se adapta a las necesidades, los síntomas y los objetivos de cada hombre.
¿Por qué es importante atenderlo?
La urgencia urinaria y las pérdidas de orina pueden llegar a condicionar muchas actividades cotidianas.
Es frecuente que algunos hombres reduzcan la ingesta de líquidos, planifiquen continuamente dónde hay un baño o limiten sus desplazamientos, reuniones o actividades deportivas por miedo a no llegar a tiempo.
Además, identificar el origen de los síntomas permite descartar otras alteraciones del sistema urinario que puedan requerir un tratamiento específico y plantear un proceso de rehabilitación adaptado a cada situación.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a recuperar el control sobre la urgencia urinaria, disminuir las pérdidas de orina y conseguir que el deseo de orinar deje de condicionar tu día a día.
Trabajaremos contigo para que puedas realizar tus actividades con mayor tranquilidad, seguridad y confianza, utilizando estrategias adaptadas a tu situación y a tus objetivos.
Recuperar el control sobre la urgencia urinaria es recuperar libertad para vivir tu día a día con mayor seguridad y confianza.
Incontinencia urinaria de esfuerzo
Así lo siento, así lo vivo
Las pérdidas pueden ser leves o más importantes, pero es frecuente que condicionen la actividad física, el trabajo, la vida social y la confianza en uno mismo.
¿Qué me está pasando?
La incontinencia urinaria de esfuerzo consiste en la pérdida involuntaria de orina cuando aumenta la presión dentro del abdomen, por ejemplo al toser, estornudar, reír, levantar peso o realizar ejercicio.
Esto ocurre porque, en ese momento, el sistema urinario no consigue mantener un cierre eficaz de la uretra y se produce el escape de orina.
La cantidad de orina que se pierde puede variar desde unas gotas hasta pérdidas más importantes, dependiendo de cada persona y de la actividad que esté realizando.
¿Por qué me ocurre?
La continencia urinaria depende del correcto funcionamiento del sistema urinario, de la musculatura del suelo pélvico, de la pared abdominal, de la respiración y del sistema nervioso.
La incontinencia urinaria de esfuerzo puede aparecer cuando uno o varios de estos mecanismos dejan de trabajar de forma coordinada.
Entre los factores que pueden contribuir se encuentran:
- debilidad o disminución de la capacidad de respuesta de la musculatura del suelo pélvico
- cambios asociados al envejecimiento
- cirugías pélvicas, especialmente la cirugía prostática
- aumento repetido de la presión abdominal por determinados esfuerzos o actividades
- obesidad
- tos crónica
- estreñimiento mantenido
- alteraciones en la coordinación entre la respiración, la musculatura abdominal y el suelo pélvico
- enfermedades neurológicas que afectan al control urinario
Cada hombre presenta una combinación diferente de factores. Por eso, antes de iniciar un proceso de rehabilitación, es importante comprender qué mecanismos están influyendo en cada caso.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema urinario y qué factores están favoreciendo las pérdidas de orina.
Durante la revisión realizamos una valoración funcional individualizada. Analizamos la continencia urinaria, la musculatura del suelo pélvico, la coordinación con la respiración y la pared abdominal, los hábitos miccionales, la movilidad de los tejidos y cualquier otro aspecto que pueda estar relacionado con los síntomas.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional para complementar la exploración clínica y obtener información objetiva sobre el comportamiento de la musculatura durante el esfuerzo y el movimiento.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema urinario
- ejercicio terapéutico individualizado
- entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico cuando está indicado
- mejora de la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- reeducación de los esfuerzos cotidianos y de la práctica deportiva
- tratamiento de cicatrices cuando condicionan la función
- neuromodulación cuando existe una indicación clínica
- coordinación con el urólogo u otros especialistas cuando el abordaje multidisciplinar lo requiere
Cada proceso de rehabilitación se adapta a las necesidades y objetivos de cada hombre.
¿Por qué es importante atenderlo?
Aunque muchas personas piensan que las pérdidas de orina son una consecuencia inevitable de la edad o de determinadas cirugías, en muchos casos pueden mejorar mediante un proceso de rehabilitación adecuado.
La incontinencia urinaria puede limitar la actividad física, favorecer el abandono del ejercicio, afectar a la vida laboral, reducir la confianza personal e influir en las relaciones sociales y de pareja.
Una valoración especializada permite identificar los factores que están contribuyendo a las pérdidas y establecer un proceso de rehabilitación adaptado a cada situación.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a recuperar el mejor control posible sobre tu sistema urinario, disminuir las pérdidas de orina y mejorar tu seguridad en las actividades de la vida diaria, el trabajo y la práctica deportiva.
Trabajaremos contigo para que vuelvas a moverte con confianza, recuperes aquellas actividades que has ido limitando y dispongas de herramientas para mantener los resultados a largo plazo.
Recuperar el control sobre tu sistema urinario es también recuperar libertad, confianza y calidad de vida.
Síndrome de vejiga hiperactiva
Así lo siento, así lo vivo
Estos síntomas pueden llegar a condicionar la vida cotidiana y generar una sensación constante de preocupación por la necesidad de orinar.
¿Qué me está pasando?
El síndrome de vejiga hiperactiva es un conjunto de síntomas caracterizado por una necesidad urgente de orinar, habitualmente acompañada de un aumento de la frecuencia miccional y, en algunas personas, de pérdidas de orina antes de llegar al baño.
No todas las personas con vejiga hiperactiva presentan incontinencia. En algunos casos el síntoma predominante es la urgencia urinaria o la necesidad de orinar muchas veces a lo largo del día.
La cantidad de orina emitida en cada micción suele ser pequeña porque la sensación de necesidad aparece antes de que la vejiga alcance un llenado completo.
¿Por qué me ocurre?
La vejiga hiperactiva no tiene una única causa y puede estar relacionada con diferentes mecanismos que afectan al funcionamiento del sistema urinario.
Entre los factores que pueden contribuir se encuentran:
- aumento de la sensibilidad de la vejiga
- cambios en la regulación del sistema nervioso
- alteraciones en la comunicación entre la vejiga y el cerebro
- hábitos miccionales adquiridos con el tiempo
- alteraciones en la coordinación entre la vejiga y la musculatura del suelo pélvico
- enfermedades neurológicas
- irritación del sistema urinario
- algunas enfermedades prostáticas o tratamientos sobre la próstata, que desarrollaremos específicamente en el apartado de Salud Prostática
Cada hombre presenta una combinación diferente de factores. Por ello, es importante comprender qué mecanismos predominan en cada caso antes de iniciar un proceso de rehabilitación.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema urinario y qué factores están favoreciendo la aparición de los síntomas.
Durante la revisión realizamos una valoración funcional individualizada. Analizamos la frecuencia con la que orinas, los episodios de urgencia, los hábitos miccionales, la coordinación entre la respiración, la pared abdominal y el suelo pélvico, así como cualquier otro aspecto que pueda estar influyendo en el funcionamiento del sistema urinario.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional para complementar la exploración clínica y obtener información objetiva sobre el comportamiento del sistema urinario y el vaciado vesical.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema urinario
- entrenamiento para mejorar el control de la urgencia urinaria
- reeducación de los hábitos miccionales
- ejercicio terapéutico individualizado
- entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico cuando está indicado
- mejora de la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- neuromodulación cuando existe una indicación clínica
- coordinación con el urólogo u otros especialistas cuando el abordaje multidisciplinar lo requiere
Cada proceso de rehabilitación se adapta a las necesidades, los síntomas y los objetivos de cada hombre.
¿Por qué es importante atenderlo?
La vejiga hiperactiva puede afectar al descanso, al trabajo, a la actividad física y a la vida social.
Muchas personas modifican sus rutinas para tener siempre un baño cerca, reducen la ingesta de líquidos o limitan sus desplazamientos por miedo a no controlar la urgencia urinaria.
Una valoración especializada permite identificar qué factores están contribuyendo a los síntomas y plantear un proceso de rehabilitación adaptado a cada situación, coordinado con otros profesionales cuando sea necesario.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a recuperar un mayor control sobre tu sistema urinario, disminuir la frecuencia y la intensidad de la urgencia urinaria y conseguir que los síntomas condicionen cada vez menos tu vida diaria.
Trabajaremos contigo para que puedas volver a realizar tus actividades con tranquilidad, mejorar tu descanso y recuperar la confianza en el funcionamiento de tu cuerpo.
Que las ganas de orinar dejen de marcar tu día significa recuperar libertad, seguridad y calidad de vida.
Dificultad en el vaciado vesical
Así lo siento, así lo vivo
Estas dificultades pueden aparecer de forma ocasional o mantenerse en el tiempo y afectar a la comodidad, la confianza y la calidad de vida.
¿Qué me está pasando?
Orinar es un proceso que requiere una coordinación precisa entre el sistema urinario, la musculatura del suelo pélvico, la pared abdominal, la respiración y el sistema nervioso.
Cuando alguno de estos elementos no funciona de forma coordinada, pueden aparecer dificultades para iniciar la micción, mantener un chorro continuo o conseguir un vaciado completo de la vejiga.
En algunos hombres estas dificultades están relacionadas con alteraciones funcionales; en otros, pueden estar asociadas a enfermedades prostáticas, alteraciones neurológicas u otras situaciones que requieren una valoración médica. Por eso es importante identificar cuál es el origen del problema antes de iniciar cualquier proceso de rehabilitación.
¿Por qué me ocurre?
La dificultad en el vaciado vesical puede tener diferentes causas y, con frecuencia, intervienen varios factores al mismo tiempo.
Entre ellos pueden encontrarse:
- dificultad para relajar la musculatura del suelo pélvico durante la micción
- alteraciones en la coordinación entre la vejiga, la uretra, la respiración y la musculatura abdominal
- hábitos miccionales adquiridos con el tiempo
- enfermedades prostáticas que dificultan la salida de la orina
- alteraciones del sistema nervioso
- cirugías pélvicas
- cicatrices abdominales o pélvicas que pueden modificar la movilidad de los tejidos
- estreñimiento u otras alteraciones de la función defecatoria
- coexistencia con otras alteraciones del sistema urinario
Cada hombre presenta una combinación diferente de factores. Por ello, es imprescindible comprender qué mecanismos están implicados antes de iniciar un proceso de rehabilitación.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema urinario y qué factores están dificultando el vaciado vesical.
Durante la revisión realizamos una valoración funcional individualizada. Analizamos tus síntomas, los hábitos miccionales, la coordinación entre la respiración, la pared abdominal y el suelo pélvico, la movilidad de los tejidos, la presencia de cicatrices y cualquier otro factor que pueda estar condicionando la micción.
Cuando está indicado, complementamos la exploración con ecografía funcional, que nos permite observar el comportamiento del complejo abdominopélvico durante la micción y comprobar de forma objetiva si la vejiga consigue vaciarse completamente o si permanece un residuo postmiccional.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema urinario
- reeducación de los hábitos miccionales
- aprendizaje de estrategias para favorecer un vaciado más eficiente sin necesidad de hacer fuerza
- ejercicio terapéutico individualizado
- entrenamiento de la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- trabajo orientado a facilitar la relajación de la musculatura del suelo pélvico cuando está indicado
- terapia manual para mejorar la movilidad de los tejidos
- tratamiento de cicatrices cuando condicionan la función
- neuromodulación cuando existe una indicación clínica
- coordinación con el urólogo cuando sea necesario para completar el estudio o el tratamiento
Cada proceso de rehabilitación se adapta a las necesidades, los síntomas y los objetivos de cada hombre.
¿Por qué es importante atenderlo?
Cuando la vejiga no consigue vaciarse de forma eficiente, puede quedar un residuo postmiccional, favoreciendo la aparición de infecciones urinarias, cálculos vesicales o un deterioro progresivo del funcionamiento del sistema urinario.
Además, realizar esfuerzos repetidos para orinar puede mantener los síntomas y afectar a la calidad de vida.
Una valoración especializada permite identificar si la dificultad se debe a una alteración funcional susceptible de rehabilitación o si existe otra causa que requiera un tratamiento médico específico.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a conseguir una micción más cómoda, coordinada y eficiente, favoreciendo un vaciado vesical completo siempre que sea posible y reduciendo el esfuerzo necesario para orinar.
Trabajaremos contigo para que recuperes la confianza en el funcionamiento de tu sistema urinario y dispongas de herramientas que te permitan mejorar tu calidad de vida.
Orinar debería ser un acto sencillo y natural. Comprender qué está dificultando el vaciado es el primer paso para ayudarte a recuperar comodidad, seguridad y confianza.
Cuidado y prevención de la salud prostática
Así lo siento, así lo vivo
Cuidar la salud prostática no significa esperar a que aparezcan síntomas importantes. También significa conocer cómo funciona tu sistema urinario, prestar atención a los cambios y consultar cuando sea necesario.
¿Qué me está pasando?
La próstata forma parte del sistema reproductor masculino y se encuentra situada debajo de la vejiga, rodeando una parte de la uretra.
Con el paso de los años pueden producirse cambios en la próstata y en el funcionamiento del sistema urinario. Algunos hombres presentan síntomas urinarios y otros no.
Además, no todos los cambios urinarios tienen su origen en la próstata. La vejiga, la uretra, el suelo pélvico, el sistema nervioso, los hábitos miccionales y otros factores también pueden influir en la forma de orinar.
Por eso, cuidar la salud prostática también implica cuidar el funcionamiento global del sistema urinario y pélvico.
¿Por qué me ocurre?
La función urinaria puede cambiar a lo largo de la vida por diferentes motivos.
Algunos factores que pueden influir son:
- cambios relacionados con la edad
- crecimiento benigno de la próstata
- hábitos miccionales mantenidos durante años
- estreñimiento y alteraciones de la función defecatoria
- sedentarismo o determinados cambios en el nivel de actividad física
- alteraciones en la coordinación del suelo pélvico
- enfermedades neurológicas
- determinados tratamientos médicos
- antecedentes de procedimientos o cirugías prostáticas
Estos factores no significan necesariamente que exista una enfermedad de próstata. Cuando aparecen cambios urinarios nuevos, persistentes o progresivos, es importante realizar la valoración médica correspondiente.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema urinario y conocer cuáles son tus hábitos y necesidades.
Realizamos una revisión funcional individualizada en la que podemos valorar:
- hábitos miccionales
- frecuencia y características de la micción
- sensación de vaciado
- urgencia urinaria
- funcionamiento del suelo pélvico
- coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- actividad física y hábitos de vida relacionados con la función pélvica
- función intestinal cuando puede estar relacionada con los síntomas
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional para complementar la valoración y obtener información sobre el funcionamiento del sistema urinario y del suelo pélvico.
A partir de esta revisión podemos orientarte sobre aquellos aspectos que pueden beneficiarse de un proceso de rehabilitación y, cuando sea necesario, recomendar una valoración urológica u otros controles médicos.
Nuestro trabajo puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema urinario
- recomendaciones sobre hábitos miccionales
- ejercicio terapéutico
- trabajo del suelo pélvico cuando está indicado
- mejora de la coordinación abdominopélvica
- orientación sobre actividad física y hábitos saludables
- seguimiento funcional cuando existen síntomas o factores de riesgo
La fisioterapia no sustituye los controles urológicos ni las pruebas médicas necesarias para la prevención y detección de las enfermedades prostáticas.
¿Por qué es importante atenderlo?
Los cambios en la forma de orinar pueden aparecer de manera progresiva y llegar a normalizarse hasta que empiezan a interferir en el descanso, la actividad física o la vida cotidiana.
Prestar atención a estos cambios permite consultar cuando sea necesario y conocer si están relacionados con la próstata o con otros componentes del sistema urinario.
Además, mantener una buena función física, unos hábitos miccionales adecuados y un suelo pélvico capaz de coordinarse correctamente forma parte del cuidado global de la salud pélvica masculina.
Cuidar no significa esperar a tener un problema. También significa conocer tu cuerpo y detectar los cambios cuando aparecen.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a mantener una buena función urinaria y pélvica, proporcionándote conocimientos y herramientas para cuidar tu salud a medida que pasan los años.
Si aparecen síntomas, podremos valorar qué factores están influyendo y si existe algún componente funcional sobre el que podamos trabajar, siempre coordinándonos con el urólogo cuando sea necesario.
Cuidar tu salud prostática también es cuidar tu salud urinaria, tu actividad física y tu calidad de vida. Conocer cómo funciona tu cuerpo te permite participar activamente en su cuidado.
Hiperplasia benigna de próstata
Así lo siento, así lo vivo
Estos síntomas pueden aparecer de forma progresiva y no siempre tienen la misma intensidad. En algunos hombres afectan principalmente al vaciado; en otros predominan la frecuencia, la urgencia o las ganas de orinar durante la noche.
¿Qué me está pasando?
La hiperplasia benigna de próstata es un crecimiento no canceroso de la próstata que aparece con frecuencia a medida que aumenta la edad.
Cuando la próstata aumenta de tamaño, puede dificultar el paso de la orina a través de la uretra. Esto puede producir diferentes síntomas urinarios, especialmente relacionados con el vaciado de la vejiga.
Además, cuando estos síntomas se mantienen en el tiempo, la vejiga y el resto del sistema urinario pueden adaptarse a esta situación y aparecer también síntomas relacionados con el almacenamiento de la orina, como urgencia o aumento de la frecuencia miccional.
No todos los síntomas urinarios que aparecen en un hombre con HBP se deben exclusivamente al tamaño de la próstata. Por eso es importante valorar cómo está funcionando el conjunto del sistema urinario.
¿Por qué me ocurre?
La próstata rodea la uretra en la zona situada debajo de la vejiga. Con el paso de los años, puede aumentar progresivamente de tamaño y modificar el paso de la orina.
Además del crecimiento prostático, pueden intervenir otros factores:
- cambios en la capacidad de contracción de la vejiga
- alteraciones en la coordinación entre vejiga, uretra y suelo pélvico
- dificultad para relajar adecuadamente la musculatura del suelo pélvico durante la micción
- hábitos miccionales mantenidos durante años
- cambios relacionados con el envejecimiento
- estreñimiento
- alteraciones neurológicas
- otros factores que pueden influir en el funcionamiento del sistema urinario
Por eso, dos hombres con un tamaño prostático similar pueden presentar síntomas urinarios muy diferentes.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema urinario y qué factores pueden estar contribuyendo a tus síntomas.
La fisioterapia no reduce el tamaño de la próstata, pero puede formar parte del abordaje cuando existen alteraciones funcionales susceptibles de rehabilitación.
Durante la revisión realizamos una valoración funcional individualizada. Analizamos los síntomas urinarios, los hábitos miccionales, la forma de vaciar la vejiga, la coordinación entre la respiración, el abdomen y el suelo pélvico y aquellos factores que puedan estar influyendo en tu funcionamiento urinario.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional para complementar la exploración y valorar, entre otros aspectos, el comportamiento del sistema urinario y el residuo postmiccional.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema urinario
- reeducación de los hábitos miccionales
- estrategias para favorecer un vaciado más eficiente
- trabajo de coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- entrenamiento o relajación de la musculatura del suelo pélvico según las necesidades de cada caso
- ejercicio terapéutico individualizado
- tratamiento de factores asociados, como determinadas alteraciones de la función defecatoria
- neuromodulación cuando existe una indicación clínica
- coordinación con el urólogo cuando sea necesario
El proceso de rehabilitación se adapta a los síntomas, a la situación prostática y a las necesidades de cada hombre.
¿Por qué es importante atenderlo?
Los síntomas urinarios asociados a la HBP pueden afectar al descanso, al trabajo, a la actividad física y a la vida social.
Levantarse varias veces por la noche, necesitar localizar continuamente un baño o realizar esfuerzos para conseguir orinar puede terminar condicionando muchas actividades cotidianas.
Además, cuando existen dificultades importantes para vaciar la vejiga, es importante realizar un seguimiento médico adecuado y conocer si existe residuo postmiccional u otras alteraciones que requieran atención urológica.
Una valoración funcional permite identificar qué aspectos pueden beneficiarse de la rehabilitación y cuándo es necesario complementar el abordaje con el urólogo.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a mejorar el funcionamiento de tu sistema urinario y reducir, dentro de lo posible, aquellos síntomas sobre los que la rehabilitación puede actuar.
Trabajaremos para favorecer una micción más eficiente, mejorar la coordinación del sistema urinario y del suelo pélvico y ayudarte a recuperar comodidad y confianza en tu día a día.
Cuidar tu salud prostática también significa cuidar cómo funciona tu sistema urinario. Entender qué está ocurriendo permite abordar cada situación de forma individualizada y acompañarte en el mantenimiento de tu calidad de vida.
Prostatitis abacteriana y dolor pélvico crónico
Así lo siento, así lo vivo
Los síntomas pueden variar mucho de un hombre a otro y también pueden fluctuar a lo largo del tiempo.
¿Qué me está pasando?
La prostatitis abacteriana es un término que se ha utilizado tradicionalmente para describir síntomas urinarios y molestias en la región pélvica en ausencia de una infección bacteriana demostrada.
Actualmente, muchos de estos cuadros se incluyen dentro del síndrome de dolor pélvico crónico masculino, que puede combinar síntomas urinarios, molestias pélvicas y alteraciones de la función sexual.
El funcionamiento del sistema urinario puede verse influido por la próstata, la vejiga, la uretra, el suelo pélvico, la musculatura abdominal y el sistema nervioso.
Por eso, aunque los síntomas puedan parecer exclusivamente "de próstata", no siempre existe una alteración prostática que explique por sí sola todo lo que está ocurriendo.
¿Por qué me ocurre?
No existe una única causa que explique estos síntomas.
Pueden intervenir diferentes factores y, en ocasiones, varios de ellos al mismo tiempo:
- alteraciones en la coordinación entre vejiga, uretra y suelo pélvico
- dificultad para relajar la musculatura del suelo pélvico durante la micción
- aumento mantenido de la actividad muscular en la región pélvica
- sensibilidad aumentada de los tejidos de la pelvis
- alteraciones en la forma de orinar
- antecedentes de infecciones o procesos inflamatorios
- estreñimiento y alteraciones de la función defecatoria
- factores relacionados con el sistema nervioso y la percepción del dolor
- estrés y otros factores que pueden influir en la respuesta muscular y en la percepción de los síntomas
- antecedentes de procedimientos o cirugías pélvicas
La presencia de estos factores no significa que sean necesariamente la causa de los síntomas. Por eso es importante realizar una valoración individualizada y descartar previamente otras causas que requieran atención médica.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema urinario y qué factores pueden estar contribuyendo a tus síntomas.
La fisioterapia puede formar parte del abordaje cuando se identifican componentes funcionales susceptibles de rehabilitación.
Durante la revisión realizamos una valoración individualizada de la función urinaria y del complejo abdominopélvico. Analizamos los hábitos miccionales, la forma de vaciar la vejiga, la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico, la capacidad de relajar la musculatura y otros factores que puedan estar relacionados con los síntomas.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional para complementar la valoración.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema urinario y del suelo pélvico
- reeducación de los hábitos miccionales
- trabajo de coordinación durante la micción
- técnicas dirigidas a mejorar la capacidad de relajación del suelo pélvico cuando está indicado
- ejercicio terapéutico individualizado
- trabajo sobre la respiración y la coordinación abdominopélvica
- terapia manual cuando está indicada
- neuromodulación en situaciones seleccionadas
- abordaje de factores asociados, como alteraciones de la función defecatoria
- coordinación con urología y otros profesionales cuando sea necesario
El proceso de rehabilitación se adapta a los síntomas predominantes y a las necesidades de cada hombre.
¿Por qué es importante atenderlo?
Cuando las molestias urinarias se mantienen durante meses pueden acabar condicionando la actividad física, el trabajo, el descanso, los desplazamientos y la vida sexual.
Además, la repetición de tratamientos sin identificar los factores que mantienen los síntomas puede generar frustración e incertidumbre.
Una valoración especializada permite comprender mejor qué componentes pueden estar influyendo y determinar si existe un perfil funcional susceptible de beneficiarse de la rehabilitación, siempre dentro de un abordaje médico cuando sea necesario.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a comprender qué puede estar influyendo en tus síntomas y trabajar sobre aquellos factores funcionales que puedan ser modificados mediante rehabilitación.
Buscamos favorecer una micción más cómoda y eficiente, mejorar la coordinación y capacidad de relajación del complejo abdominopélvico y ayudarte a recuperar confianza en el funcionamiento de tu cuerpo.
Cuando los síntomas urinarios persisten sin una causa única, comprender lo que está ocurriendo es el primer paso para encontrar nuevas estrategias y recuperar calidad de vida.
Preparación para cirugía de próstata
Así lo siento, así lo vivo
La preparación previa puede ayudarte a conocer mejor tu cuerpo, entender qué puede ocurrir durante la recuperación y llegar a la cirugía con herramientas que podrás utilizar posteriormente.
¿Qué me está pasando?
Una cirugía de próstata puede producir cambios temporales o persistentes en el funcionamiento del sistema urinario y del complejo abdominopélvico.
Dependiendo del tipo de cirugía, pueden aparecer pérdidas de orina, cambios en la forma de orinar, alteraciones en la sensibilidad y cambios en la función sexual.
La recuperación es diferente en cada hombre y depende de múltiples factores, entre ellos el tipo de intervención, la situación funcional previa y la evolución después de la cirugía.
La fisioterapia puede ayudarte a prepararte antes de la intervención, aunque no puede evitar por completo las posibles consecuencias de la cirugía.
¿Por qué me ocurre?
Antes de la cirugía, el sistema urinario y el suelo pélvico funcionan dentro de unas condiciones determinadas.
Durante una cirugía prostática pueden modificarse las estructuras implicadas en la continencia y en el funcionamiento urinario. Además, el propio proceso quirúrgico puede afectar temporalmente a los tejidos, la movilidad y la coordinación del complejo abdominopélvico.
La capacidad de recuperar estas funciones puede estar influida por:
- situación funcional antes de la cirugía
- tipo de intervención
- características individuales
- estado de la musculatura del suelo pélvico
- coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- movilidad de los tejidos
- evolución del proceso de recuperación
Por eso consideramos importante conocer la situación funcional antes de la cirugía y no esperar a que aparezcan los problemas para empezar a trabajar.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando actualmente tu sistema urinario y tu complejo abdominopélvico.
Realizamos una revisión funcional individualizada para conocer tu situación de partida y detectar qué aspectos pueden ser útiles para tu preparación.
Durante esta revisión podemos valorar:
- funcionamiento del sistema urinario
- capacidad de contracción y relajación del suelo pélvico
- coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- respuesta de la musculatura ante diferentes esfuerzos
- hábitos miccionales
- movilidad de los tejidos y del complejo abdominopélvico
- situación funcional general
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional para complementar la valoración y ayudarte a comprender visualmente cómo funciona tu musculatura.
El proceso de preparación puede incluir:
- educación sobre los cambios que pueden aparecer después de la cirugía
- aprendizaje de la correcta activación y relajación del suelo pélvico
- entrenamiento funcional del suelo pélvico
- trabajo de coordinación con la respiración y la musculatura abdominal
- entrenamiento de estrategias para los esfuerzos cotidianos
- ejercicio terapéutico adaptado a tu situación
- preparación de las pautas que podrás utilizar durante la recuperación
- orientación sobre la reincorporación progresiva a la actividad física
La preparación se adapta al tipo de cirugía prevista, al momento en el que se encuentra el paciente y a su situación funcional.
¿Por qué es importante atenderlo?
Llegar a una cirugía conociendo cómo funciona tu suelo pélvico y sabiendo utilizarlo correctamente puede facilitar la comprensión y la participación activa durante el proceso de recuperación.
Además, permite disponer de una valoración funcional previa a la cirugía, que servirá como referencia para valorar posteriormente la evolución.
La preparación también ayuda a resolver dudas, conocer las diferentes fases de recuperación y establecer expectativas realistas sobre el proceso.
Prepararse no significa saber exactamente cómo será tu recuperación, sino llegar a ella con conocimiento, herramientas y un punto de partida conocido.
Objetivos del proceso de rehabilitación
El objetivo de la preparación es que llegues a la cirugía conociendo tu cuerpo, comprendiendo qué puede ocurrir durante la recuperación y sabiendo utilizar correctamente tu suelo pélvico y tu musculatura abdominopélvica.
Queremos que tengas herramientas que puedas utilizar después de la intervención y que participes activamente en tu recuperación.
Antes de una cirugía, prepararte es una forma de cuidar tu recuperación. Conocer tu cuerpo hoy puede ayudarte a afrontar mañana el proceso con mayor seguridad y confianza.
Disfunciones urinarias tras la cirugía
Así lo siento, así lo vivo
La evolución después de una prostatectomía puede ser diferente en cada hombre. La cantidad de pérdidas y el tiempo necesario para recuperar el control urinario pueden variar considerablemente.
¿Qué me está pasando?
Durante una prostatectomía pueden modificarse estructuras que participan en el mecanismo de continencia urinaria.
Después de la cirugía, el sistema urinario necesita adaptarse a estos cambios. La musculatura del suelo pélvico también puede necesitar recuperar su capacidad de responder adecuadamente ante los aumentos de presión abdominal y durante las actividades cotidianas.
Por este motivo pueden aparecer pérdidas de orina, especialmente al levantarse, caminar, toser, estornudar, realizar esfuerzos o practicar ejercicio.
La recuperación de la continencia es progresiva y no sigue exactamente el mismo ritmo en todos los hombres.
¿Por qué me ocurre?
La continencia urinaria depende de la interacción entre la vejiga, la uretra, el suelo pélvico, la pared abdominal, la respiración y el sistema nervioso.
Después de una prostatectomía pueden influir diferentes factores:
- cambios anatómicos producidos por la cirugía
- alteración temporal de los mecanismos de cierre uretral
- disminución de la capacidad de respuesta de la musculatura del suelo pélvico
- cambios en la coordinación entre abdomen, respiración y suelo pélvico
- cicatrización de los tejidos
- disminución de la actividad física durante el periodo de recuperación
- situación funcional previa a la cirugía
No todos estos factores están presentes en todos los hombres. Por eso es importante realizar una valoración individualizada.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema urinario después de la cirugía y qué factores están influyendo en las pérdidas.
Durante la revisión valoramos la continencia, la musculatura del suelo pélvico, la coordinación abdominopélvica, la respiración, los esfuerzos y la movilidad de los tejidos.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional para observar el comportamiento de la musculatura y complementar la valoración clínica.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el proceso de recuperación
- entrenamiento individualizado del suelo pélvico
- trabajo de coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- entrenamiento progresivo de los esfuerzos
- ejercicio terapéutico
- tratamiento de cicatrices cuando está indicado
- recuperación progresiva de la actividad física y deportiva
- estrategias para incorporar el entrenamiento a las actividades cotidianas
La evolución se controla de forma progresiva, adaptando los ejercicios y objetivos a cada momento de la recuperación.
¿Por qué es importante atenderlo?
Las pérdidas de orina pueden condicionar la actividad física, el trabajo, los desplazamientos y la vida social.
También pueden generar inseguridad y hacer que algunos hombres reduzcan actividades que antes realizaban con normalidad.
Una rehabilitación individualizada permite comprender cómo está evolucionando la continencia y trabajar sobre aquellos factores funcionales que pueden contribuir a su recuperación.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es acompañarte en la recuperación del control urinario, mejorar la respuesta de tu musculatura ante los esfuerzos y ayudarte a recuperar progresivamente tus actividades habituales.
La recuperación después de una prostatectomía es un proceso. Trabajamos contigo para que cada paso te acerque a recuperar seguridad, autonomía y confianza.
Disfunción sexual tras la cirugía
Así lo siento, así lo vivo
La recuperación de la función sexual después de una prostatectomía puede ser progresiva y variar considerablemente de un hombre a otro.
¿Qué me está pasando?
La prostatectomía puede afectar a los mecanismos implicados en la erección y producir cambios en la respuesta sexual.
La función eréctil depende de la interacción entre el sistema vascular, el sistema nervioso, los tejidos del pene, el suelo pélvico y la respuesta sexual.
Después de la cirugía pueden aparecer dificultades para conseguir o mantener una erección, cambios en la sensibilidad o modificaciones en la experiencia de la actividad sexual.
La recuperación puede producirse de forma gradual y, en muchos casos, requiere un abordaje combinado entre el tratamiento médico y la rehabilitación.
¿Por qué me ocurre?
Durante la cirugía pueden verse afectados temporalmente los tejidos y estructuras nerviosas y vasculares relacionados con la función eréctil.
Además, pueden intervenir otros factores:
- situación de la función eréctil antes de la cirugía
- edad y estado general de salud
- tipo de cirugía realizada
- evolución de la recuperación neurológica y vascular
- cambios en la musculatura del suelo pélvico
- cicatrices y cambios en la movilidad de los tejidos
- factores emocionales relacionados con la experiencia quirúrgica y el proceso de recuperación
La disfunción eréctil después de una prostatectomía no tiene una única causa y su evolución es diferente en cada hombre.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo ha cambiado tu función sexual después de la cirugía y qué factores pueden estar influyendo.
La revisión se realiza de forma individual y respetuosa, teniendo en cuenta tu situación, tus expectativas y tus objetivos.
Podemos valorar:
- función del suelo pélvico
- coordinación abdominopélvica
- movilidad y estado de los tejidos
- cicatrices
- función eréctil y respuesta sexual
- factores funcionales que puedan estar influyendo en la recuperación
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional para complementar la valoración.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre la recuperación de la función sexual
- entrenamiento y coordinación del suelo pélvico cuando está indicado
- ejercicio terapéutico
- trabajo de movilidad de los tejidos y cicatrices
- estrategias para favorecer una respuesta sexual funcional
- acompañamiento durante la recuperación progresiva de la actividad sexual
- coordinación con urología y otros profesionales que participen en el tratamiento de la disfunción eréctil
La fisioterapia forma parte del proceso de recuperación y no sustituye el tratamiento médico de la disfunción eréctil cuando este sea necesario.
¿Por qué es importante atenderlo?
La función sexual forma parte de la salud y de la calidad de vida.
Las dificultades después de una prostatectomía pueden afectar a la autoestima, la confianza corporal y las relaciones de pareja. En ocasiones, el hombre evita hablar del problema o espera demasiado tiempo antes de consultar.
Abordarlo de forma temprana permite conocer las opciones disponibles, establecer expectativas realistas y acompañar el proceso de recuperación desde una perspectiva integral.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es acompañarte en la recuperación de tu función sexual, trabajando sobre aquellos factores que pueden beneficiarse de la rehabilitación y coordinándonos con el equipo médico cuando sea necesario.
Buscamos que puedas recuperar progresivamente la confianza en tu cuerpo y volver a vivir tu sexualidad de una forma satisfactoria, adaptada a tu situación y a tus objetivos.
La recuperación sexual también forma parte de la recuperación después de una prostatectomía. Hablar de ella, comprenderla y abordarla es una parte importante de cuidar tu salud y tu calidad de vida.
Salud proctológica y función defecatoria
La salud proctológica forma parte de la salud pélvica y está relacionada con funciones tan importantes como evacuar, controlar gases y heces y mantener una adecuada percepción de las señales procedentes del recto y el ano. Cuando alguna de estas funciones se altera, puede aparecer estreñimiento, dificultad para evacuar, urgencia, pérdidas, dolor o molestias que pueden llegar a condicionar la vida cotidiana.
Abordamos estas disfunciones desde una valoración funcional individualizada, porque un mismo síntoma puede tener mecanismos diferentes. Analizamos cómo se relacionan el recto, el esfínter anal, el suelo pélvico, el abdomen y el diafragma, y cuando es necesario utilizamos herramientas como la ecografía funcional y la manometría anorrectal de doble balón, tanto para conocer el funcionamiento del sistema como para utilizarlas como biofeedback durante el proceso de rehabilitación.
Presentamos la información dividida por alteraciones para que sea más fácil de leer, pero la atención clínica no está compartimentada: una misma persona puede presentar a la vez estreñimiento, dificultad para evacuar, dolor y pérdidas.
Estreñimiento
Así lo siento, así lo vivo
El estreñimiento puede convertirse en una preocupación diaria y hacer que ir al baño deje de ser un acto sencillo y natural.
¿Qué me está pasando?
El estreñimiento no consiste únicamente en ir pocas veces al baño. Puede manifestarse también como dificultad para evacuar, necesidad de realizar un esfuerzo excesivo, heces duras o sensación de evacuación incompleta.
La defecación requiere una adecuada coordinación entre el colon, el recto, el ano, el suelo pélvico, la musculatura abdominal y el sistema nervioso.
Para evacuar, el recto debe llenarse y generar la sensación de necesidad, mientras que el esfínter anal y el suelo pélvico deben relajarse en el momento adecuado para permitir la salida de las heces.
Cuando esta coordinación se altera, evacuar puede resultar difícil incluso aunque la cantidad de heces y la frecuencia sean aparentemente normales.
¿Por qué me ocurre?
El estreñimiento puede tener diferentes causas y, con frecuencia, intervienen varios factores al mismo tiempo.
Entre ellos pueden encontrarse:
- alimentación y aporte insuficiente de fibra
- ingesta insuficiente de líquidos
- falta de actividad física
- cambios en los hábitos intestinales
- tendencia a retrasar o ignorar el deseo de evacuar
- alteraciones en la movilidad intestinal
- dificultad para coordinar el abdomen y el suelo pélvico durante la defecación
- aumento del tono muscular del suelo pélvico
- alteraciones anatómicas o funcionales del suelo pélvico
- determinados medicamentos
- estrés y factores emocionales
- cambios hormonales a lo largo de las diferentes etapas de la vida
Los cambios hormonales pueden influir en la función intestinal y en la motilidad digestiva. En algunas personas, el tránsito intestinal puede experimentar cambios relacionados con diferentes etapas de la vida.
Esto no significa que el estreñimiento tenga siempre un origen hormonal. Por eso es importante valorar todos los factores que pueden estar participando en cada caso.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema defecatorio y qué factores pueden estar dificultando la evacuación.
Durante la revisión realizamos una valoración funcional individualizada en la que analizamos tus hábitos intestinales, la frecuencia y características de las deposiciones, la sensación de necesidad de evacuar, el esfuerzo que realizas y la coordinación entre abdomen, respiración, recto y suelo pélvico.
Cuando está indicado, complementamos la exploración clínica con ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón, herramientas que nos permiten obtener información objetiva sobre el comportamiento del sistema anorrectal, la capacidad de coordinación durante la defecación, la sensibilidad rectal y otros aspectos que pueden estar relacionados con tus síntomas.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema defecatorio
- orientación sobre hábitos intestinales
- entrenamiento de la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- aprendizaje de estrategias para facilitar la evacuación
- trabajo orientado a mejorar la relajación del suelo pélvico cuando está indicado
- biofeedback cuando existe una indicación clínica
- ejercicio terapéutico individualizado
- terapia manual cuando está indicada
- trabajo sobre cicatrices o tejidos que puedan estar condicionando la función
- coordinación con digestivo, coloproctología, urología u otros profesionales cuando sea necesario
Cada proceso de rehabilitación se adapta a las características y necesidades de cada persona.
¿Por qué es importante atenderlo?
Muchas personas conviven durante años con el estreñimiento pensando que forma parte de su funcionamiento normal o que simplemente tienen un «tránsito lento».
Sin embargo, cuando la dificultad para evacuar se mantiene en el tiempo, puede favorecer la aparición de otras alteraciones relacionadas con el sistema defecatorio y el suelo pélvico, además de afectar al bienestar físico y emocional.
El esfuerzo repetido durante la defecación puede aumentar las presiones sobre la región pélvica y contribuir a la aparición o el empeoramiento de otras disfunciones cuando existen factores predisponentes.
Por este motivo, suele ser preferible comprender qué está ocurriendo y abordarlo de forma temprana, antes de que los síntomas se hagan más complejos o terminen condicionando la vida cotidiana.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a conseguir una evacuación más cómoda, eficaz y coordinada, reduciendo el esfuerzo y mejorando tu relación con el momento de ir al baño.
Trabajaremos contigo para que conozcas mejor tu funcionamiento intestinal y puedas recuperar la confianza en un proceso que debería formar parte de tu vida cotidiana de una manera sencilla.
Evacuar no debería convertirse en una lucha diaria. Comprender qué está dificultando la defecación es el primer paso para recuperar comodidad, autonomía y bienestar.
Dificultad para evacuar
Defecación obstructiva
Así lo siento, así lo vivo
La dificultad para evacuar puede convertirse en una situación frustrante y hacer que ir al baño requiera cada vez más tiempo y esfuerzo.
¿Qué me está pasando?
La defecación es un proceso coordinado en el que participan el recto, el canal anal, el suelo pélvico, la musculatura abdominal y el sistema nervioso.
Cuando las heces llegan al recto, se produce la sensación de necesidad de evacuar. Para que puedan salir, el suelo pélvico y el esfínter anal deben relajarse y coordinarse adecuadamente mientras la presión abdominal facilita la expulsión.
En algunas personas, esta coordinación puede estar alterada. Puede existir dificultad para relajar la musculatura en el momento adecuado, una contracción mantenida o una falta de coordinación entre abdomen y suelo pélvico.
En algunos casos, esta dificultad puede estar relacionada con una alteración de la coordinación entre el recto, el esfínter anal y el suelo pélvico, conocida como disinergia defecatoria.
Por eso, tener una deposición todos los días no significa necesariamente que la evacuación sea normal. Puede existir una dificultad para expulsar las heces aunque la frecuencia sea aparentemente adecuada.
¿Por qué me ocurre?
La dificultad para evacuar puede tener diferentes mecanismos y no siempre existe una única causa.
Pueden intervenir:
- dificultad para coordinar abdomen, recto y suelo pélvico durante la defecación
- dificultad para relajar el suelo pélvico y el esfínter anal
- aumento mantenido del tono muscular del suelo pélvico
- hábitos de evacuación inadecuados
- tendencia a retrasar el deseo de defecar
- estreñimiento mantenido en el tiempo
- cambios en la consistencia de las heces
- alteraciones de la movilidad de los tejidos pélvicos
- cicatrices o cirugías abdominales o pélvicas
- alteraciones estructurales o prolapsos de las estructuras pélvicas
- alteraciones estructurales del recto o del canal anal
- factores hormonales relacionados con las diferentes etapas de la vida
En algunos casos puede existir una alteración funcional de la coordinación que dificulta la expulsión de las heces. En otros, pueden coexistir factores estructurales o intestinales que requieren una valoración médica específica.
Por eso es importante conocer qué está ocurriendo antes de decidir cómo intervenir.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema defecatorio y qué factores pueden estar dificultando la evacuación.
Realizamos una valoración funcional individualizada en la que analizamos tus hábitos intestinales, la sensación de necesidad de evacuar, la forma en que realizas el esfuerzo, la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico y la capacidad de relajación durante la defecación.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón. Estas herramientas nos permiten obtener información objetiva sobre el funcionamiento del sistema anorrectal y, además, pueden utilizarse durante la rehabilitación como herramientas de biofeedback.
El biofeedback permite que puedas observar y comprender lo que está haciendo tu musculatura en tiempo real y aprender progresivamente a contraer, relajar y coordinar las estructuras implicadas en la defecación.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento de la defecación
- aprendizaje de una posición y estrategia adecuadas para evacuar
- entrenamiento de la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- trabajo específico de relajación del suelo pélvico cuando está indicado
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- estrategias para facilitar la expulsión de las heces
- ejercicio terapéutico individualizado
- terapia manual cuando está indicada
- trabajo sobre cicatrices o tejidos que puedan estar condicionando la función
- coordinación con digestivo, coloproctología, urología u otros profesionales cuando sea necesario
El proceso se adapta a los mecanismos que estén participando en cada caso.
¿Por qué es importante atenderlo?
Muchas personas se acostumbran a empujar, pasar mucho tiempo en el baño o realizar maniobras para poder evacuar y terminan considerándolo su forma habitual de ir al baño.
Sin embargo, una dificultad para evacuar que se mantiene en el tiempo es mejor abordarla antes de que se convierta en un problema más complejo.
El esfuerzo repetido durante la defecación puede aumentar las presiones sobre el suelo pélvico y puede relacionarse con otras alteraciones de la región pélvica, especialmente cuando existen factores predisponentes.
Además, la dificultad mantenida puede generar frustración, preocupación y dependencia de determinadas estrategias para conseguir evacuar.
Identificar si existe un problema de coordinación permite dirigir la rehabilitación hacia el mecanismo que realmente está dificultando la evacuación.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a recuperar una defecación más fácil, coordinada y eficaz, disminuyendo el esfuerzo y evitando que necesites realizar maniobras para conseguir evacuar.
A través del aprendizaje y del biofeedback, buscamos que puedas reconocer cómo funciona tu musculatura y aprender a utilizarla de forma adecuada durante la defecación.
Tu cuerpo sabe evacuar; cuando la coordinación se ha alterado, aprender a reconocerla y recuperarla puede cambiar por completo la forma de vivir el momento de ir al baño.
Disfunciones relacionadas con hemorroides
Así lo siento, así lo vivo
Las molestias relacionadas con las hemorroides pueden hacer que la persona modifique sus hábitos intestinales y que ir al baño se convierta en una experiencia incómoda o preocupante.
¿Qué me está pasando?
Las hemorroides son estructuras vasculares normales del canal anal que participan en la continencia. Cuando estas estructuras aumentan de tamaño o se desplazan, pueden aparecer síntomas como sangrado, molestias, picor, sensación de presión o protrusión.
La fisioterapia no elimina las hemorroides, pero puede intervenir sobre algunos de los factores funcionales que pueden contribuir a su aparición, mantenimiento o empeoramiento.
La forma de evacuar, el esfuerzo realizado durante la defecación, el estreñimiento y la coordinación del suelo pélvico pueden influir en las presiones que soporta la región anal y pélvica.
¿Por qué me ocurre?
Las molestias relacionadas con las hemorroides pueden estar asociadas a diferentes factores:
- estreñimiento mantenido
- esfuerzo excesivo durante la defecación
- permanecer mucho tiempo en el inodoro
- hábitos intestinales inadecuados
- dificultad para coordinar la respiración, el abdomen y el suelo pélvico
- dificultad para relajar el suelo pélvico durante la evacuación
- sedentarismo
- determinados factores relacionados con la alimentación y la consistencia de las heces
No todas las molestias anales se deben a hemorroides. El sangrado rectal, el dolor intenso o cualquier síntoma nuevo o persistente debe ser valorado por el profesional sanitario correspondiente, especialmente para descartar otras causas.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema defecatorio y qué factores pueden estar aumentando la presión sobre la región anal.
Realizamos una valoración funcional individualizada de tus hábitos intestinales, la forma de evacuar, el esfuerzo que realizas y la coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico.
Cuando está indicado, podemos utilizar ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón para complementar la valoración y conocer mejor el funcionamiento del sistema anorrectal.
Estas herramientas también pueden utilizarse durante el proceso de rehabilitación como biofeedback, ayudándote a comprender cómo estás utilizando tu musculatura y a mejorar la coordinación y la capacidad de relajación cuando sea necesario.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento de la defecación
- orientación sobre hábitos intestinales
- aprendizaje de estrategias para disminuir el esfuerzo durante la evacuación
- trabajo de coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- entrenamiento de la relajación del suelo pélvico cuando está indicado
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- ejercicio terapéutico individualizado
- terapia manual cuando está indicada
- trabajo sobre factores que puedan estar contribuyendo a aumentar la presión en la región pélvica
- coordinación con coloproctología, digestivo, urología u otros profesionales cuando sea necesario
La fisioterapia puede complementar el abordaje médico de las hemorroides, pero no sustituye la valoración ni los procedimientos proctológicos cuando están indicados.
¿Por qué es importante atenderlo?
Cuando las molestias hemorroidales se mantienen en el tiempo, es frecuente que la persona modifique su forma de ir al baño: evita evacuar, empuja más, permanece mucho tiempo en el inodoro o desarrolla estrategias que pueden terminar manteniendo el problema.
Además, el estreñimiento y la dificultad para evacuar pueden coexistir con las hemorroides y convertirse en un círculo en el que evacuar resulta difícil, se realiza más esfuerzo y la región anal se irrita o molesta más.
Comprender cómo estás evacuando y qué factores pueden estar aumentando la presión sobre la región anal permite intervenir sobre aquellos aspectos funcionales que sí pueden modificarse mediante rehabilitación.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a mejorar la forma de evacuar, reducir el esfuerzo y favorecer una adecuada coordinación del sistema defecatorio.
Buscamos que puedas ir al baño con mayor comodidad y sin miedo a que cada evacuación vuelva a desencadenar molestias.
Cuidar la forma en la que evacuas también es cuidar tu salud proctológica. Comprender qué factores están influyendo puede ayudarte a romper el círculo de esfuerzo, molestias y preocupación.
Fisuras anales
Así lo siento, así lo vivo
En muchas ocasiones, la fisura comienza de forma ocasional y puede mejorar. Cuando los episodios se repiten o se mantienen en el tiempo, el dolor puede modificar la forma de evacuar y favorecer la aparición de tensión y alteraciones en la coordinación del suelo pélvico.
¿Qué me está pasando?
Una fisura anal es una pequeña lesión o desgarro de la mucosa del canal anal que puede producir dolor, escozor y sangrado durante o después de la defecación.
El dolor puede provocar una respuesta de protección de la musculatura que rodea el ano. Esta contracción puede dificultar la relajación durante la evacuación y aumentar el esfuerzo, favoreciendo que se mantenga el círculo de:
dolor → contracción muscular → dificultad para evacuar → mayor esfuerzo → irritación → más dolor.
En las fisuras que se mantienen en el tiempo es relativamente frecuente encontrar alteraciones de la coordinación de la defecación. En algunos casos puede existir disinergia defecatoria, en la que el suelo pélvico y el esfínter anal no se relajan adecuadamente durante la evacuación.
Por eso, además de atender la propia fisura, es importante comprender cómo está funcionando el sistema defecatorio y qué factores pueden estar dificultando su recuperación.
¿Por qué me ocurre?
Las fisuras anales pueden aparecer por diferentes motivos y no siempre existe una única causa.
Pueden relacionarse con:
- evacuación de heces duras o voluminosas
- estreñimiento y esfuerzo excesivo al defecar
- episodios de diarrea o deposiciones frecuentes
- alteraciones en la coordinación de la defecación
- aumento mantenido del tono muscular de la región anal y del suelo pélvico
- dificultad para relajar la musculatura durante la evacuación
- cambios en los hábitos intestinales
- determinados procesos inflamatorios o enfermedades intestinales
Cuando aparece dolor, el organismo puede responder aumentando la contracción de la musculatura como mecanismo de protección. Si esta situación se mantiene, puede dificultar todavía más la evacuación y contribuir a que la fisura no termine de recuperarse.
Una fisura que aparece de forma ocasional merece atención cuando se repite o no termina de resolverse, para intentar evitar que el problema se cronifique.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema defecatorio y qué factores pueden estar contribuyendo a mantener la fisura.
Realizamos una valoración funcional individualizada, teniendo en cuenta tus hábitos intestinales, la forma de evacuar, el esfuerzo que realizas, el dolor y la respuesta de la musculatura del suelo pélvico y de la región anal.
Cuando está indicado, podemos utilizar ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón. Estas herramientas nos permiten conocer mejor el funcionamiento del sistema anorrectal y, además, utilizarlas durante el proceso de rehabilitación como biofeedback, ayudándote a reconocer y modificar la respuesta de la musculatura.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento de la defecación
- orientación sobre hábitos intestinales
- estrategias para disminuir el esfuerzo durante la evacuación
- trabajo de coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- entrenamiento de la relajación de la musculatura cuando está indicado
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- técnicas de fisioterapia dirigidas al manejo del dolor
- electromodulación cuando está indicada
- radiofrecuencia de 448 kHz, aplicada según las características y evolución de la fisura
- ondas de choque, cuando están indicadas dentro del proceso de recuperación
- técnicas manuales y de tratamiento de los tejidos cuando la situación lo permite
- ejercicio terapéutico individualizado
- coordinación con coloproctología, digestivo, urología u otros profesionales cuando sea necesario
Estas herramientas pueden utilizarse de forma combinada o individualizada según la fase de la fisura, los síntomas y las características de cada persona.
La rehabilitación se plantea como un abordaje complementario al seguimiento médico, especialmente cuando la fisura es persistente, recidivante o presenta características que requieren valoración especializada.
¿Por qué es importante atenderlo?
Una fisura puede comenzar como un episodio puntual y resolverse, pero cuando el dolor y la dificultad para evacuar se mantienen, puede establecerse un círculo que favorezca su persistencia.
El dolor puede hacer que evites ir al baño, que aumentes la tensión muscular o que realices más esfuerzo durante la evacuación. Con el tiempo, esta respuesta puede favorecer alteraciones en la coordinación de la defecación y contribuir a que la fisura se vuelva recurrente o crónica.
Por eso, no es necesario esperar a que una fisura se convierta en un problema crónico para atenderla. Comprender cómo estás evacuando y valorar la función de la musculatura puede permitir intervenir sobre los factores que están dificultando la recuperación.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es favorecer la recuperación de la fisura, mejorar el manejo del dolor y conseguir una evacuación más cómoda y coordinada, reduciendo aquellos factores que puedan estar contribuyendo a mantener el problema.
Trabajaremos para disminuir la respuesta de protección muscular, mejorar la capacidad de relajación y coordinación del suelo pélvico y ayudarte a recuperar progresivamente la confianza al ir al baño.
Una fisura no tiene por qué convertirse en un problema que te acompañe durante años. Atenderla cuando aparece, comprender qué puede estar manteniéndola y trabajar de forma coordinada puede ayudarte a recuperar comodidad y bienestar.
Dolor anorrectal
Así lo siento, así lo vivo
El dolor anorrectal puede presentarse de formas muy diferentes y variar en intensidad y duración. En ocasiones aparece de manera puntual y en otras puede mantenerse o repetirse durante meses.
¿Qué me está pasando?
El dolor anorrectal puede tener diferentes orígenes. Puede estar relacionado con los tejidos de la región anal y rectal, con la musculatura del suelo pélvico, con el funcionamiento intestinal o con la forma en que el sistema nervioso procesa las señales procedentes de esta zona.
En algunos casos existe una causa identificable, como una fisura, hemorroides, inflamación o una lesión. En otros, las pruebas médicas no encuentran una alteración que explique completamente el dolor.
Cuando el dolor se mantiene, la musculatura del suelo pélvico puede responder aumentando su actividad como mecanismo de protección. Esta respuesta puede generar más tensión, sensibilidad y dolor, creando un círculo que puede mantener los síntomas.
Por eso, el dolor anorrectal no siempre significa que exista una lesión en el ano o en el recto. Es necesario comprender cómo están funcionando los diferentes componentes de la región pélvica.
¿Por qué me ocurre?
El dolor anorrectal puede estar relacionado con diferentes factores, que pueden aparecer de forma aislada o combinada:
- fisuras anales
- hemorroides
- procesos inflamatorios o infecciosos
- cirugías o procedimientos anorrectales
- cicatrices y alteraciones de la movilidad de los tejidos
- estreñimiento y esfuerzo mantenido durante la defecación
- alteraciones de la coordinación durante la evacuación
- aumento mantenido del tono muscular del suelo pélvico
- disfunciones de la musculatura anal
- sensibilización de los tejidos o del sistema nervioso
- dolor pélvico persistente
- factores emocionales y de estrés que pueden influir en la experiencia del dolor
En ocasiones, el dolor puede mantenerse aunque la causa que lo desencadenó inicialmente ya se haya resuelto. Esto ocurre porque el sistema nervioso y la musculatura pueden permanecer en un estado de mayor sensibilidad o protección.
Por eso es importante valorar tanto los tejidos como la función y la forma en que responde el sistema neuromuscular.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender qué puede estar generando o manteniendo tu dolor y cómo está funcionando el sistema anorrectal y el suelo pélvico.
Realizamos una valoración funcional individualizada en la que tenemos en cuenta las características del dolor, cuándo aparece, qué actividades lo modifican y cómo están funcionando la defecación, la musculatura y la movilidad de los tejidos.
Cuando está indicado, podemos utilizar ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón para complementar la valoración. Además, estas herramientas pueden utilizarse durante el proceso de rehabilitación como biofeedback, ayudándote a reconocer la actividad y relajación de la musculatura.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre los mecanismos del dolor
- estrategias para mejorar la función defecatoria
- trabajo de relajación del suelo pélvico cuando existe aumento del tono muscular
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- técnicas manuales dirigidas a los tejidos cuando están indicadas
- técnicas de fisioterapia para el manejo del dolor
- electromodulación cuando está indicada
- radiofrecuencia cuando existe una indicación clínica
- ejercicio terapéutico individualizado
- trabajo de movilidad y sensibilidad de los tejidos
- estrategias para recuperar progresivamente las actividades que se han visto limitadas por el dolor
- coordinación con coloproctología, digestivo, urología, unidad del dolor u otros profesionales cuando sea necesario
El proceso de rehabilitación se adapta al origen y a las características del dolor de cada persona.
¿Por qué es importante atenderlo?
El dolor anorrectal puede afectar mucho más allá del momento de ir al baño. Puede dificultar permanecer sentado, viajar, trabajar, hacer ejercicio, mantener relaciones sexuales o realizar actividades cotidianas.
Cuando el dolor se mantiene, es frecuente que aparezcan conductas de protección: evitar determinadas posturas, limitar actividades o anticipar dolor antes de ir al baño.
Además, la tensión muscular mantenida puede contribuir a perpetuar el problema.
No es necesario acostumbrarse a vivir con dolor anorrectal. Una valoración adecuada permite identificar si existe una causa que necesita atención médica y, cuando existe un componente funcional, trabajar sobre los mecanismos que pueden estar manteniendo los síntomas.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a comprender qué puede estar ocurriendo, disminuir el impacto del dolor y recuperar progresivamente la función de la región anorrectal.
Trabajaremos sobre aquellos factores que puedan estar contribuyendo a mantener el dolor, favoreciendo una mejor capacidad de relajación, coordinación y adaptación de los tejidos y del sistema nervioso.
El dolor puede cambiar la forma en la que utilizas y percibes tu cuerpo. Comprenderlo y recuperar progresivamente la confianza en la zona es parte importante del proceso de rehabilitación.
Alteraciones después de cirugía colorrectal o proctológica
Así lo siento, así lo vivo
Después de una cirugía colorrectal o proctológica pueden aparecer cambios en la función intestinal y anorrectal. Estos cambios pueden ser temporales o mantenerse durante más tiempo y afectar de manera importante a la vida cotidiana.
¿Qué me está pasando?
Las intervenciones sobre el colon, el recto, el ano o las estructuras cercanas pueden modificar temporal o permanentemente la anatomía y el funcionamiento del sistema defecatorio.
Después de una cirugía pueden aparecer alteraciones en:
- la frecuencia de las deposiciones
- la urgencia para evacuar
- la capacidad para retener gases o heces
- la sensibilidad rectal
- la capacidad para almacenar las heces
- la coordinación de la defecación
- la movilidad de los tejidos y de las cicatrices
En algunas personas puede aparecer un conjunto de síntomas conocido como síndrome de resección anterior baja (LARS) después de determinadas cirugías rectales. Puede incluir urgencia, aumento de la frecuencia, fragmentación de las deposiciones, incontinencia o dificultad para diferenciar y controlar la necesidad de evacuar.
La fisioterapia puede ayudar a abordar determinados componentes funcionales de estas alteraciones, siempre teniendo en cuenta el tipo de cirugía y la evolución médica.
¿Por qué me ocurre?
Los cambios después de una cirugía colorrectal o proctológica pueden estar relacionados con diferentes factores:
- modificación de la anatomía del colon o del recto
- cambios en la capacidad de almacenamiento del recto
- alteraciones de la sensibilidad rectal
- afectación o adaptación de la musculatura del suelo pélvico y esfínteres
- cambios en la coordinación durante la defecación
- cicatrices y adherencias
- cambios en la movilidad de los tejidos
- alteraciones del tránsito intestinal
- efectos de tratamientos complementarios, como la radioterapia
- disminución de la actividad física durante la recuperación
En algunos casos, el sistema defecatorio necesita un periodo de adaptación después de la cirugía. En otros, determinados cambios pueden mantenerse y requerir un abordaje específico.
Por eso es importante valorar individualmente qué función se ha alterado y qué mecanismos pueden estar participando.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema defecatorio después de la cirugía y conocer qué cambios han aparecido respecto a tu situación anterior.
Realizamos una valoración funcional individualizada de la continencia, frecuencia y urgencia defecatoria, sensibilidad, evacuación, musculatura del suelo pélvico y movilidad de los tejidos y cicatrices.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón para complementar la valoración. Estas herramientas también pueden utilizarse durante el proceso de rehabilitación como biofeedback, permitiéndote visualizar y comprender cómo responde tu musculatura y aprender a mejorar su coordinación.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre los cambios funcionales después de la cirugía
- estrategias para mejorar el control de la urgencia
- entrenamiento de la continencia fecal y de gases
- trabajo de coordinación y respuesta del suelo pélvico
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- entrenamiento de la sensibilidad y capacidad de respuesta rectal cuando está indicado
- estrategias para mejorar la evacuación
- tratamiento de cicatrices y tejidos cuando está indicado
- ejercicio terapéutico individualizado
- técnicas de fisioterapia para el manejo del dolor cuando existe
- electromodulación cuando está indicada
- coordinación con coloproctología, digestivo, oncología u otros profesionales implicados en tu proceso
El programa se adapta al tipo de cirugía, al tiempo transcurrido desde la intervención y a las alteraciones que presente cada persona.
¿Por qué es importante atenderlo?
Los cambios intestinales después de una cirugía pueden llegar a condicionar actividades tan sencillas como salir de casa, viajar, trabajar o hacer ejercicio.
La urgencia, las pérdidas o la necesidad de ir al baño repetidamente pueden generar inseguridad y hacer que algunas personas limiten sus actividades por miedo a no encontrar un baño a tiempo.
Por otro lado, la dificultad para evacuar o la sensación de evacuación incompleta también pueden convertirse en un problema mantenido.
La cirugía puede haber cambiado tu forma de evacuar, pero eso no significa que tengas que resignarte a convivir con las limitaciones. Una valoración funcional permite conocer qué ha cambiado y qué aspectos pueden beneficiarse de rehabilitación.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a recuperar el mayor control y autonomía posibles sobre tu función intestinal después de la cirugía.
Trabajaremos para mejorar la continencia, gestionar mejor la urgencia, favorecer una evacuación adecuada y recuperar progresivamente la confianza en tu cuerpo y en tus actividades cotidianas.
Después de una cirugía colorrectal o proctológica, recuperar la función también forma parte de la recuperación. Te acompañamos para que puedas volver a confiar en tu cuerpo y en tu vida cotidiana.
Rehabilitación después de tratamiento oncológico colorrectal
Así lo siento, así lo vivo
Estos cambios pueden aparecer durante o después del tratamiento y pueden mantenerse una vez finalizado. No siempre afectan de la misma manera a todas las personas.
¿Qué me está pasando?
Los tratamientos utilizados en el cáncer colorrectal, como la cirugía, la radioterapia o determinados tratamientos sistémicos, pueden producir cambios en el funcionamiento del sistema intestinal y anorrectal.
Pueden aparecer alteraciones en la frecuencia de las deposiciones, urgencia, continencia, sensibilidad rectal o capacidad para evacuar.
En algunas personas, después de una cirugía rectal puede aparecer el síndrome de resección anterior baja (LARS), que puede incluir urgencia, aumento de la frecuencia, fragmentación de las deposiciones, dificultad para controlar las heces o sensación de evacuación incompleta.
Además, la cirugía y la radioterapia pueden modificar los tejidos, las cicatrices y la movilidad de la región pélvica.
Estas alteraciones pueden mejorar progresivamente o mantenerse en el tiempo. Por eso es importante valorar individualmente qué funciones se han visto afectadas.
¿Por qué me ocurre?
Los cambios después de un tratamiento oncológico colorrectal pueden estar relacionados con diferentes factores:
- cirugía y modificación de la anatomía del colon o recto
- cambios en la capacidad de almacenamiento rectal
- alteraciones de la sensibilidad rectal
- cambios en la musculatura del suelo pélvico y los esfínteres
- alteraciones de la coordinación durante la defecación
- cicatrices y adherencias
- efectos de la radioterapia sobre los tejidos
- cambios en la movilidad y elasticidad de los tejidos
- alteraciones del tránsito intestinal
- cambios en los hábitos de actividad física durante el proceso de recuperación
En ocasiones pueden coexistir diferentes mecanismos, por lo que no siempre existe una única explicación para los síntomas.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema defecatorio después del tratamiento y qué cambios han aparecido respecto a tu situación anterior.
Realizamos una valoración funcional individualizada de la continencia, frecuencia y urgencia defecatoria, sensibilidad, capacidad de evacuación, musculatura del suelo pélvico y movilidad de los tejidos y cicatrices.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón para complementar la valoración. Estas herramientas también pueden utilizarse durante el proceso de rehabilitación como biofeedback, permitiéndote visualizar y comprender cómo responde tu musculatura y aprender a mejorar su coordinación.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre los cambios funcionales después del tratamiento
- estrategias para gestionar la urgencia defecatoria
- entrenamiento de la continencia fecal y de gases
- trabajo de coordinación y respuesta del suelo pélvico
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- entrenamiento de la sensibilidad y respuesta rectal cuando está indicado
- estrategias para favorecer una evacuación adecuada
- tratamiento de cicatrices y tejidos cuando está indicado
- ejercicio terapéutico individualizado
- técnicas de fisioterapia para el manejo del dolor
- electromodulación cuando está indicada
- coordinación con coloproctología, digestivo, oncología, nutrición u otros profesionales implicados en el proceso
El proceso de rehabilitación se adapta al tipo de tratamiento recibido, al momento de la recuperación y a las necesidades de cada persona.
¿Por qué es importante atenderlo?
Después de superar un proceso oncológico, recuperar la función intestinal puede ser una parte importante de la recuperación de la calidad de vida.
La urgencia, las pérdidas, la frecuencia elevada de las deposiciones o la dificultad para evacuar pueden condicionar actividades cotidianas y generar inseguridad a la hora de salir de casa, viajar, trabajar o realizar ejercicio.
Además, algunas personas pueden pensar que estos cambios son una consecuencia inevitable del tratamiento y que deben aprender a convivir con ellos.
Los cambios funcionales después de un tratamiento oncológico merecen ser valorados. Aunque no siempre sea posible recuperar completamente la función previa, conocer qué está ocurriendo permite trabajar sobre aquellos aspectos que sí pueden mejorar.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a recuperar el mayor grado posible de control, autonomía y confianza en tu función intestinal después del tratamiento oncológico.
Trabajaremos para mejorar la continencia, gestionar la urgencia, facilitar la evacuación y recuperar progresivamente la confianza en tu cuerpo y en tus actividades cotidianas.
Superar el cáncer también significa recuperar tu vida después del tratamiento. Cuidar y rehabilitar tu función intestinal puede formar parte de ese camino.
Incontinencia de gases y fecal
Así lo siento, así lo vivo
Las pérdidas de gases o heces pueden generar mucha inseguridad y llevar a modificar actividades cotidianas, incluso cuando las pérdidas son pequeñas.
¿Qué me está pasando?
La continencia fecal es la capacidad de retener gases y heces hasta encontrar el momento y el lugar adecuados para evacuar.
Para conseguirlo intervienen el recto, el esfínter anal, el suelo pélvico, la sensibilidad rectal, el sistema nervioso y la consistencia de las heces. Todos estos elementos necesitan funcionar de manera coordinada.
La incontinencia puede manifestarse de diferentes formas: pérdida involuntaria de gases, manchado o ensuciamiento de la ropa interior por pequeñas cantidades de materia fecal (soiling), pérdidas de heces de mayor cantidad o dificultad para llegar al baño cuando aparece una necesidad urgente de evacuar.
También puede aparecer como urgencia fecal, cuando existe una necesidad intensa de evacuar y resulta difícil llegar al baño a tiempo.
¿Por qué me ocurre?
La incontinencia de gases o fecal puede tener diferentes causas y, con frecuencia, intervienen varios factores.
Puede estar relacionada con:
- disminución de la fuerza o resistencia de la musculatura del suelo pélvico y los esfínteres
- alteraciones de la sensibilidad rectal
- dificultad para responder adecuadamente ante la llegada de heces al recto
- alteraciones de la coordinación durante la continencia y la defecación
- cirugías anorrectales o colorrectales
- tratamientos oncológicos
- alteraciones neurológicas
- diarrea o heces demasiado líquidas
- estreñimiento mantenido o acumulación de heces
- urgencia defecatoria
- cambios relacionados con la edad o con diferentes etapas hormonales
Por eso, no siempre se trata simplemente de tener «poca fuerza». Es importante conocer cómo están funcionando todos los componentes implicados en la continencia.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema de continencia y qué factores pueden estar relacionados con las pérdidas.
Realizamos una valoración funcional individualizada en la que analizamos el tipo de pérdida, su frecuencia, la consistencia de las heces, la sensibilidad rectal, la capacidad de contracción y relajación de la musculatura y la coordinación durante la continencia y la defecación.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón para obtener información objetiva sobre el funcionamiento del sistema anorrectal. Además, estas herramientas pueden utilizarse durante el proceso de rehabilitación como biofeedback, permitiéndote visualizar y comprender cómo funciona tu musculatura y aprender a utilizarla de forma más eficaz.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento de la continencia
- entrenamiento específico de la musculatura del suelo pélvico y esfínteres
- trabajo de resistencia y respuesta ante los aumentos de presión
- entrenamiento para mejorar el control de la urgencia
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- trabajo sobre la sensibilidad y respuesta rectal cuando está indicado
- estrategias para mejorar la coordinación durante la defecación
- ejercicio terapéutico individualizado
- electromodulación cuando está indicada
- trabajo sobre cicatrices y tejidos cuando pueden estar influyendo
- coordinación con coloproctología, digestivo, urología, neurología u otros profesionales cuando sea necesario
El proceso de rehabilitación se adapta al tipo de pérdida, su origen y las características de cada persona.
¿Por qué es importante atenderlo?
La pérdida de gases o heces puede tener una repercusión importante aunque la cantidad sea pequeña.
Muchas personas modifican su forma de vestir, dejan de realizar determinadas actividades, evitan viajar o salir de casa y organizan su vida en función de la proximidad de un baño.
Además, es frecuente que exista vergüenza o dificultad para hablar del problema, por lo que algunas personas tardan años en consultar.
Las pérdidas no deberían normalizarse como una consecuencia inevitable de la edad o de una cirugía. Una valoración adecuada permite conocer qué está ocurriendo y qué posibilidades de mejora existen.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a mejorar el control de gases y heces, aumentar tu seguridad y recuperar progresivamente aquellas actividades que has dejado de hacer por miedo a las pérdidas.
Trabajaremos para que puedas reconocer mejor las señales de tu cuerpo y utilizar de forma coordinada la musculatura y las estrategias necesarias para responder ante ellas.
Hablar de las pérdidas es el primer paso para dejar de organizar tu vida alrededor del miedo a que ocurran. Recuperar el control también significa recuperar libertad y confianza.
Urgencia defecatoria
Así lo siento, así lo vivo
La urgencia defecatoria puede condicionar la vida cotidiana incluso cuando no existen pérdidas. La necesidad constante de localizar un baño puede generar inseguridad y limitar actividades que antes realizabas con normalidad.
¿Qué me está pasando?
La urgencia defecatoria es una necesidad repentina e intensa de evacuar que resulta difícil de posponer.
La continencia depende de la capacidad del recto para recibir y almacenar las heces, percibir su contenido y transmitir esa información al sistema nervioso. A su vez, el esfínter anal y el suelo pélvico deben responder adecuadamente para mantener la continencia hasta encontrar el momento y el lugar apropiados para evacuar.
Cuando este sistema no consigue adaptarse adecuadamente a la llegada de las heces, puede aparecer una sensación de urgencia que deja poco margen para llegar al baño.
La urgencia puede aparecer de forma aislada o acompañar a otras alteraciones, como incontinencia fecal, aumento de la frecuencia de las deposiciones, cambios en la consistencia de las heces o alteraciones de la sensibilidad rectal.
¿Por qué me ocurre?
La urgencia defecatoria puede tener diferentes mecanismos y, con frecuencia, intervienen varios factores.
Puede estar relacionada con:
- cambios en la consistencia de las heces, especialmente cuando son blandas o líquidas
- aumento de la frecuencia de las deposiciones
- alteraciones de la sensibilidad rectal
- disminución de la capacidad de almacenamiento del recto
- dificultad para controlar adecuadamente la llegada de las heces al recto
- alteraciones de la coordinación del suelo pélvico y los esfínteres
- cirugías colorrectales o proctológicas
- tratamientos oncológicos, especialmente después de determinadas cirugías rectales
- síndrome de resección anterior baja (LARS)
- procesos inflamatorios o alteraciones intestinales
- determinados medicamentos
- cambios relacionados con diferentes etapas de la vida
En algunos casos, la urgencia puede aparecer porque el recto se ha vuelto más sensible y transmite antes la necesidad de evacuar. En otros, puede existir una menor capacidad para almacenar las heces o una respuesta insuficiente de la musculatura.
Por eso es importante valorar qué está generando la urgencia y cómo está funcionando el sistema de continencia, en lugar de centrarnos únicamente en intentar aguantar las ganas.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema de continencia y qué factores pueden estar relacionados con la urgencia.
Realizamos una valoración funcional individualizada en la que analizamos cuándo aparece la urgencia, cuánto tiempo puedes posponerla, la frecuencia y consistencia de las deposiciones, la sensibilidad rectal y la capacidad de respuesta de la musculatura del suelo pélvico y los esfínteres.
Cuando está indicado, utilizamos ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón para complementar la valoración. Estas herramientas también pueden utilizarse durante el proceso de rehabilitación como biofeedback, permitiéndote visualizar y comprender la actividad de tu musculatura y aprender a utilizarla de manera coordinada ante determinadas situaciones.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento de la continencia y la urgencia
- estrategias para gestionar y posponer progresivamente la necesidad de evacuar
- entrenamiento de la respuesta del suelo pélvico y los esfínteres
- trabajo de coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- trabajo sobre la sensibilidad y respuesta rectal cuando está indicado
- ejercicio terapéutico individualizado
- electromodulación cuando está indicada
- orientación sobre hábitos intestinales cuando pueden estar influyendo
- estrategias para recuperar progresivamente las actividades que se han visto limitadas por la urgencia
- coordinación con digestivo, coloproctología, urología u otros profesionales cuando sea necesario
Cada proceso de rehabilitación se adapta al origen de la urgencia y a las características de cada persona.
¿Por qué es importante atenderlo?
La urgencia defecatoria puede hacer que una persona organice su vida alrededor de la disponibilidad de un baño.
Puede condicionar viajes, trabajo, ejercicio, actividades sociales o simplemente salir de casa con tranquilidad. Además, cuando la urgencia se acompaña de pérdidas, el impacto puede ser todavía mayor.
En ocasiones, la persona aprende a convivir con la urgencia y deja de considerarla un problema porque todavía consigue llegar al baño a tiempo. Sin embargo, tener que interrumpir constantemente una actividad o necesitar siempre un baño cerca también puede ser una alteración de la función intestinal.
Comprender qué está provocando la urgencia permite valorar si existen factores sobre los que podemos intervenir y si es necesario coordinar el proceso con otros profesionales.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a mejorar la capacidad de reconocer, gestionar y posponer la necesidad de evacuar, aumentando el margen de tiempo disponible para llegar al baño.
Buscamos que puedas recuperar progresivamente la confianza para salir de casa, viajar, trabajar, hacer ejercicio y realizar tus actividades cotidianas sin tener que estar constantemente pendiente de encontrar un baño.
Tener ganas de evacuar es normal; vivir pendiente de si llegarás a tiempo no debería formar parte de tu día a día. Aprender a comprender y gestionar la urgencia puede ayudarte a recuperar libertad y confianza.
Sensación constante de querer evacuar
Tenesmo rectal
Así lo siento, así lo vivo
Esta sensación puede ser muy molesta y hacer que ir al baño se convierta en un proceso repetitivo, largo y frustrante.
¿Qué me está pasando?
El recto tiene, entre otras funciones, la capacidad de percibir los cambios de presión y de contenido en su interior. Esta información llega al sistema nervioso y nos permite reconocer cuándo necesitamos evacuar.
Pero la sensación de presión que percibimos en la zona rectal no siempre procede de la presencia de heces. Puede estar influida por la actividad de la musculatura del suelo pélvico, la tensión y movilidad de los tejidos, la sensibilidad de la zona y también por cambios en las presiones del conjunto abdominopélvico y diafragmático.
La forma en que respiramos, la actividad del diafragma y la gestión de las presiones dentro del abdomen y la pelvis pueden modificar las fuerzas que recibe la región rectal y contribuir a generar o mantener esta sensación.
Por eso, podemos sentir que necesitamos evacuar aunque el recto no esté lleno o aunque acabemos de hacerlo.
Cuando esta percepción se mantiene, puede aparecer la necesidad de volver al baño repetidamente, realizar esfuerzos innecesarios o mantener la musculatura contraída, lo que a su vez puede aumentar la sensación de presión y dificultad para relajarse.
¿Por qué me ocurre?
Esta sensación puede aparecer cuando existe una alteración en la forma en que se perciben, transmiten o interpretan las señales procedentes de la región rectal y pélvica.
Puede estar relacionada con diferentes factores, entre ellos:
- alteraciones de la sensibilidad rectal
- dificultad para interpretar adecuadamente las señales de llenado
- aumento mantenido del tono muscular del suelo pélvico
- dificultad para relajar la musculatura durante la evacuación
- alteraciones de la coordinación entre recto, esfínter anal y suelo pélvico
- aumento o mala gestión de las presiones abdominopélvicas
- alteraciones en la movilidad o funcionamiento del diafragma
- cambios en la movilidad o sensibilidad de los tejidos pélvicos
- dificultad para gestionar las presiones durante la respiración, el movimiento o el esfuerzo
- estreñimiento o dificultad para realizar una evacuación eficaz
- cambios en la consistencia o frecuencia de las deposiciones
- cambios en la sensibilidad o funcionamiento de la región anorrectal después de determinadas cirugías o tratamientos
En algunos casos pueden coexistir varios de estos factores.
Por eso, más que centrarnos únicamente en la sensación de «tener algo dentro», necesitamos comprender cómo está funcionando el sistema que genera y regula esa sensación, incluyendo la relación entre respiración, diafragma, abdomen, pelvis y región anorrectal.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender qué puede estar generando esta sensación y cómo está funcionando tu sistema defecatorio y abdominopélvico.
Realizamos una valoración funcional individualizada de tus hábitos intestinales, frecuencia de las deposiciones, sensación de evacuación, esfuerzo, urgencia y características de las molestias. También observamos cómo se relacionan la respiración, el diafragma, el abdomen y el suelo pélvico con la función defecatoria.
Cuando está indicado, podemos utilizar ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón para complementar la valoración y conocer mejor el funcionamiento del sistema anorrectal. Estas herramientas también pueden utilizarse durante el proceso de rehabilitación como biofeedback.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema defecatorio
- estrategias para mejorar la evacuación cuando existe dificultad para vaciar
- trabajo de coordinación entre respiración, diafragma, abdomen y suelo pélvico
- entrenamiento para mejorar la gestión de las presiones abdominopélvicas
- trabajo específico de relajación cuando existe aumento del tono muscular
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- trabajo sobre la sensibilidad y respuesta rectal cuando está indicado
- técnicas de fisioterapia para el manejo del dolor o las molestias
- ejercicio terapéutico individualizado
- terapia manual cuando está indicada
- trabajo sobre cicatrices y tejidos cuando pueden estar influyendo
- coordinación con digestivo, coloproctología, urología u otros profesionales cuando sea necesario
El proceso de rehabilitación se adapta al mecanismo que esté participando en cada caso.
¿Por qué es importante atenderlo?
Esta sensación puede convertirse en un círculo en el que la necesidad constante de evacuar lleva a realizar múltiples intentos en el baño, aumentar el esfuerzo y mantener la tensión de la musculatura.
También puede hacer que dejes de confiar en las señales de tu propio cuerpo y que ir al baño se convierta en una preocupación constante.
Cuando la sensación persiste, no conviene asumir que simplemente quedan heces por expulsar. Es importante comprender qué está provocando esa percepción y cómo están funcionando las estructuras implicadas.
Una vez identificados los factores que pueden estar participando, la rehabilitación puede ayudar cuando existe un componente funcional relacionado con la coordinación, la musculatura, la sensibilidad, la gestión de las presiones o la forma de evacuar.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a comprender y regular mejor las señales procedentes de la región rectal y pélvica, mejorando la coordinación entre respiración, diafragma, abdomen y suelo pélvico.
Buscamos favorecer una evacuación más eficaz y confortable, disminuir los esfuerzos innecesarios y ayudarte a recuperar la confianza en las señales de necesidad de evacuar.
No siempre que sientes presión o ganas de volver al baño significa que tu recto necesite ser vaciado. Comprender de dónde procede esa sensación y aprender a gestionarla puede ayudarte a recuperar tranquilidad y confianza en tu cuerpo.
Prolapso rectal o de mucosa
Así lo siento, así lo vivo
La sensación de protrusión puede generar preocupación y hacer que modifiques tu forma de evacuar o evites determinadas actividades por miedo a que vuelva a aparecer.
¿Qué me está pasando?
El prolapso rectal se produce cuando una parte del recto se desplaza hacia el canal anal y puede llegar a exteriorizarse a través del ano.
En el prolapso de mucosa, el desplazamiento afecta principalmente a la mucosa que recubre el interior del recto, que puede protruir hacia el canal anal o exteriorizarse.
Ambas situaciones pueden relacionarse con cambios en la forma de evacuar y en la gestión de las presiones dentro del abdomen y la pelvis.
La función del suelo pélvico, la musculatura anal, el recto, el abdomen y el diafragma está estrechamente relacionada. La forma en la que respiramos, hacemos fuerza y gestionamos las presiones puede influir sobre las estructuras que sostienen y movilizan el recto.
La fisioterapia no recoloca anatómicamente un prolapso estructural, pero puede ayudar a mejorar determinados factores funcionales que pueden estar contribuyendo a su aparición, mantenimiento o progresión, y a optimizar la función defecatoria.
¿Por qué me ocurre?
El prolapso puede aparecer por la combinación de diferentes factores. No suele existir una única causa.
Puede estar relacionado con:
- estreñimiento mantenido y esfuerzo repetido durante la defecación
- dificultad para evacuar o alteraciones de la coordinación defecatoria
- aumento mantenido de las presiones abdominopélvicas
- dificultad para gestionar adecuadamente las presiones durante el esfuerzo
- alteraciones en la coordinación entre diafragma, abdomen y suelo pélvico
- cambios en la función y capacidad de respuesta del suelo pélvico
- cirugías previas de la región pélvica o anorrectal
- cambios relacionados con la edad
- tos crónica u otras situaciones que aumenten repetidamente la presión intraabdominal
En algunos casos puede coexistir una disinergia defecatoria, que hace que la persona necesite realizar más esfuerzo para evacuar y puede contribuir a mantener un aumento de las presiones sobre la región rectal.
Por eso, además de valorar el prolapso desde el punto de vista médico, es importante comprender cómo estás evacuando y cómo gestionas las presiones abdominopélvicas durante las actividades cotidianas.
¿Cómo podemos ayudarte?
Antes de intervenir, necesitamos comprender cómo está funcionando tu sistema defecatorio y qué factores pueden estar influyendo sobre el prolapso.
Realizamos una valoración funcional individualizada de tus hábitos intestinales, forma de evacuar, esfuerzo, coordinación de la defecación, respiración y gestión de las presiones abdominopélvicas.
Cuando está indicado, podemos utilizar ecografía funcional y manometría anorrectal de doble balón para complementar la valoración. Estas herramientas también pueden utilizarse durante el proceso de rehabilitación como biofeedback, ayudándote a visualizar y comprender cómo responde tu musculatura y a aprender a mejorar la coordinación y la gestión de las presiones.
El proceso de rehabilitación puede incluir:
- educación sobre el funcionamiento del sistema defecatorio
- estrategias para disminuir el esfuerzo durante la evacuación
- trabajo sobre hábitos intestinales
- entrenamiento de la coordinación entre respiración, diafragma, abdomen y suelo pélvico
- aprendizaje de estrategias para gestionar las presiones abdominopélvicas
- trabajo específico de la musculatura del suelo pélvico cuando está indicado
- entrenamiento de la relajación cuando existe aumento del tono muscular
- biofeedback mediante ecografía funcional y/o manometría anorrectal
- trabajo sobre la coordinación defecatoria cuando existe una alteración funcional
- ejercicio terapéutico individualizado
- técnicas manuales cuando están indicadas
- adaptación progresiva de las actividades y esfuerzos
- coordinación con coloproctología y otros profesionales cuando sea necesario
Cuando existe un prolapso establecido, la valoración y seguimiento por coloproctología son importantes para determinar sus características y evolución. La fisioterapia se integra como parte del abordaje funcional.
¿Por qué es importante atenderlo?
Un prolapso puede modificar la forma de evacuar y llevar a realizar más esfuerzo, permanecer más tiempo en el baño o adoptar posturas y estrategias que no siempre favorecen una evacuación eficiente.
A su vez, el esfuerzo repetido y una mala gestión de las presiones pueden contribuir a mantener las molestias.
Atender estos factores puede ayudar a proteger la función del suelo pélvico y del sistema defecatorio, mejorar la evacuación y favorecer una mejor gestión de las actividades cotidianas.
Además, conocer cómo realizar esfuerzos, ejercicio, tos o movimientos cotidianos sin aumentar innecesariamente las presiones puede ayudarte a mantener una mayor confianza en tu cuerpo.
Objetivos del proceso de rehabilitación
Nuestro objetivo es ayudarte a mejorar la función defecatoria y aprender a gestionar de forma más eficiente las presiones abdominopélvicas, reduciendo los esfuerzos innecesarios.
Trabajaremos para mejorar la coordinación entre diafragma, abdomen, suelo pélvico y región anorrectal, favorecer una evacuación más eficiente y ayudarte a realizar tus actividades cotidianas con mayor seguridad.
Conocer cómo funciona tu cuerpo y aprender a gestionar mejor las presiones puede ayudarte a cuidar la función del suelo pélvico y a recuperar confianza en tus movimientos y en tu forma de evacuar.