Tecnología en la Unidad de Salud Pélvica
La tecnología nos permite ver, medir y comprender mejor la función, además de disponer de herramientas complementarias para el tratamiento cuando están indicadas.
Tecnología al servicio del razonamiento clínico
La integramos siempre dentro de la revisión, el razonamiento clínico y el trabajo de la fisioterapeuta. Seleccionamos los recursos que pueden aportar valor en cada caso y los incorporamos, cuando es necesario, dentro de un tratamiento individualizado.
Algunas tecnologías cuentan con una evidencia sólida para determinadas aplicaciones y otras presentan resultados prometedores que continúan siendo investigados. Por eso queremos explicarte no solo qué utilizamos, sino también para qué puede servir, qué sabemos actualmente sobre ello y cuáles son sus límites.
Con qué trabajamos
Diferentes tecnologías, un tratamiento individualizado
Disponer de diferentes tecnologías nos permite observar mejor la función, medir algunos de sus cambios y disponer de más recursos terapéuticos para adaptar el tratamiento a cada persona.
Dos personas con un mismo diagnóstico médico pueden presentar alteraciones funcionales diferentes. Por eso estudiamos qué está ocurriendo, qué función está alterada y qué mecanismos están participando.
A partir de ahí seleccionamos las herramientas que pueden aportar información, facilitar el aprendizaje, modular los síntomas o favorecer la recuperación.
Nuestro objetivo es elegir en cada momento la tecnología que pueda aportar valor y utilizarla integrada dentro del tratamiento.
Todo empieza por medir bien.
La primera visita de valoración usa esta tecnología cuando está indicada, y termina con un informe clínico que te llevas por escrito.
Cómo es la primera visitaEcografía funcional
Ver cómo funciona tu pelvis
Para saber un poco más
En fisioterapia utilizamos la ecografía como Rehabilitative Ultrasound Imaging (RUSI). La empleamos para obtener información funcional: cómo responde la musculatura, cómo se coordina con el abdomen y la respiración y qué ocurre durante actividades como contraer, relajar, toser, realizar un esfuerzo o moverse.
Puede utilizarse también como biofeedback visual: la persona observa en la pantalla lo que está haciendo y aprende a modificar o mejorar una estrategia de movimiento.
La investigación actual respalda su utilidad como herramienta de valoración y aprendizaje motor, aunque todavía existen diferencias entre protocolos y no todas las mediciones tienen el mismo grado de validación.
Cómo la utilizamos
La integramos en la revisión y, cuando aporta información útil, durante el tratamiento. Nos interesa especialmente observar la función, compararla y comprobar su evolución.
Biofeedback
Aprender viendo lo que haces
Para saber un poco más
Trabajamos con biofeedback electromiográfico y biofeedback de presión, registrando la respuesta durante diferentes ejercicios o tareas funcionales. Podemos además conservar y comparar registros a lo largo del proceso de rehabilitación.
El biofeedback es especialmente interesante cuando existe dificultad para identificar, contraer, relajar o coordinar correctamente la musculatura.
La investigación muestra que puede mejorar determinados resultados cuando se integra dentro del entrenamiento activo y supervisado, aunque existe heterogeneidad entre los estudios.
Cómo lo utilizamos
Lo empleamos para objetivar, enseñar y entrenar una función determinada.
Nos interesa observar la contracción, pero también la relajación, la coordinación, la resistencia, la precisión y la capacidad de utilizar esa musculatura durante situaciones funcionales.
Evaluación manométrica anorrectal funcional
Medir cómo funciona la continencia y la defecación
Para saber un poco más
Utilizamos una sonda de doble balón que permite registrar parámetros relacionados con la presión anal, la contracción voluntaria, la maniobra de evacuación, determinados reflejos y la sensibilidad rectal, representando los resultados mediante gráficas.
Nuestra evaluación está orientada específicamente al estudio funcional dentro de la fisioterapia.
En las unidades médicas de fisiología o motilidad digestiva pueden realizarse estudios diagnósticos diferentes, como la manometría anorrectal de alta resolución, que utiliza protocolos y criterios diagnósticos específicos.
Cómo la utilizamos
La empleamos principalmente para comprender alteraciones de continencia, evacuación y coordinación rectoanal, establecer objetivos funcionales y disponer de medidas que podamos comparar durante la rehabilitación.
Cuando es necesario completar el estudio con pruebas médicas especializadas, trabajamos de forma coordinada con otros profesionales.
Radiofrecuencia / diatermia
Trabajar sobre los tejidos y facilitar la recuperación
Para saber un poco más
Trabajamos con sistemas de radiofrecuencia capacitiva y resistiva que permiten seleccionar diferentes formas y parámetros de aplicación en función del tejido y del objetivo terapéutico.
La evidencia específica en salud pélvica está creciendo. Existen estudios que muestran resultados favorables, especialmente en determinados cuadros de dolor pélvico asociado a síndrome miofascial.
En otras aplicaciones —como cicatrices, síntomas urinarios, función sexual, síndrome genitourinario de la menopausia o determinadas alteraciones de los tejidos— la evidencia disponible presenta distintos niveles de desarrollo.
Esto nos permite adaptar su utilización al conocimiento científico disponible y a las características de cada persona.
Cómo la utilizamos
La incorporamos cuando encontramos una indicación clínica concreta y pensamos que puede favorecer la evolución del tratamiento.
Puede combinarse con terapia manual, movimiento, ejercicio, tratamiento de cicatrices, trabajo miofascial y estrategias específicas para el abordaje del dolor.
La radiofrecuencia forma parte de un tratamiento global y nos permite preparar o facilitar determinadas respuestas de los tejidos.
Neuromodulación eléctrica
Trabajar sobre la comunicación entre los nervios y la pelvis
Para saber un poco más
Dentro de la neuromodulación existen diferentes formas de estimulación y diferentes vías nerviosas sobre las que podemos trabajar.
Una de las más estudiadas en salud pélvica es la estimulación del nervio tibial, especialmente en los síntomas relacionados con la vejiga hiperactiva. También existen líneas de investigación sobre neuromodulación periférica en determinados síndromes de dolor pélvico y alteraciones de la función intestinal.
La elección de la técnica depende de qué vía nerviosa queremos estimular, qué función queremos modificar y cuál es el problema clínico que estamos tratando.
Cómo la utilizamos
La incorporamos al tratamiento de determinados trastornos urinarios, intestinales o dolorosos.
En algunos casos realizamos el tratamiento en consulta y, cuando resulta conveniente continuarlo en casa, enseñamos la colocación de los electrodos y los parámetros necesarios para realizarlo de forma autónoma.
Electroestimulación muscular
Facilitar y entrenar la contracción muscular
Para saber un poco más
La electroestimulación permite utilizar diferentes parámetros en función del tipo de respuesta muscular que buscamos.
En las alteraciones de continencia la combinamos con el entrenamiento activo de la musculatura del suelo pélvico, que constituye una parte fundamental de la rehabilitación.
La evidencia señala especialmente su utilidad cuando inicialmente existe dificultad para realizar una contracción voluntaria eficaz.
Cómo la utilizamos
La utilizamos como una herramienta de facilitación y aprendizaje cuando la exploración indica que puede ser útil.
A medida que mejora el control muscular, progresamos hacia la contracción voluntaria, la coordinación con el abdomen y la respiración, el movimiento, el ejercicio y finalmente las actividades funcionales.
Electroanalgesia
Modular el dolor para poder recuperar función
Para saber un poco más
La electroanalgesia incluye diferentes modalidades de estimulación; una de las más conocidas es el TENS.
Sus efectos se relacionan fundamentalmente con los mecanismos mediante los cuales el sistema nervioso procesa y modula la información dolorosa.
En dolor pélvico existe investigación favorable para algunas situaciones, aunque los resultados dependen del diagnóstico, los parámetros utilizados, la localización de los electrodos y las características de cada persona.
Cómo la utilizamos
Buscamos modular el dolor y reducir la sensibilidad para crear mejores condiciones para la recuperación.
Esa disminución del dolor puede permitirnos avanzar en movimiento, función, exposición progresiva, ejercicio y otras estrategias necesarias dentro del tratamiento.
En algunos casos enseñamos también su utilización mediante un dispositivo portátil para poder integrarla de forma autónoma en casa.
Ondas de choque radiales
Un estímulo mecánico aplicado sobre los tejidos
Para saber un poco más
Trabajamos con ondas de choque radiales, generadas mediante un sistema balístico.
Una de las áreas de salud pélvica con mayor investigación es el síndrome de prostatitis crónica/dolor pélvico crónico (CP/CPPS). Los estudios muestran resultados prometedores sobre dolor y calidad de vida.
En otras aplicaciones pélvicas la investigación continúa avanzando y la evidencia específica presenta todavía distintos niveles de desarrollo.
Cómo las utilizamos
Las indicamos después de una valoración que nos permita identificar qué mecanismo de dolor o qué tejido queremos abordar.
Las integramos con el resto de las estrategias necesarias para mejorar la movilidad, la tolerancia de los tejidos, el dolor y la función.